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¿Crías sin Red de Apoyo? 9 hábitos que pueden cambiar tu forma de vivir la maternidad

Si estás criando sin red de apoyo, este artículo reúne 9 hábitos y una reflexión que pueden ayudarte a vivir esta etapa con más intención y esperanza.

Soy mamá migrante. Y cuando escucho ese título, pienso en el proverbio africano (que se popularizó en occidente en 1996, tras un libro publicado por Hilary Clinton) que dice que para criar un niño se necesita una aldea o una red de apoyo.

Esto tiene una pizca de verdad, porque criar hijos en un país extranjero es una misión que te lleva al límite emocional y físico.

Es decir, yo no tengo la opción de dejarle a mi mamá a nuestras hijas por una tarde o de confiarle a ella su cuidado si quiero retomar mi trabajo; o de pedirle a mi mamá que las recoja en el colegio; o de pedirle a una tía que me las lleve al pediatra o al parque; incluso, si yo me enfermo, no puedo delegar en alguien su cuidado.

De hecho, cuando iba a dar a luz la primera vez, mi esposo y yo no teníamos carro. Por lo tanto, no contamos con un familiar disponible las 24 horas y 7 días a la semana para llevarnos al hospital cuando fuera el momento, alguien con el cual uno sí cuenta en su país de origen.

Eso nos llenó de ansiedad, pues no podíamos prever si, al pedir un Uber, él iba a llegar rápido para llevarnos al hospital (afortunadamente, el día de mi parto sí lo hizo aún cuando lo pedimos pasada la media noche).

Es decir, el reto de criar en el extranjero lo hemos asumido al 100% mi esposo y yo, con la ayuda de Dios.

No obstante, lo que me reconforta al pensar en esos desafíos es recordar que este fue el plan de Dios al enviarnos a este país.

En otras palabras, yo creo que Dios está escribiendo una historia nueva con nuestra familia, una forma diferente de criar.

Y, después de más 3 años de haber tenido a nuestra primera hija, he concluido que sí se puede.

Y, eso que podría ser una “desventaja”, ha sido en realidad una de las más grandes bendiciones para fortalecer mi matrimonio y la clave para unirnos a mi esposo, a nuestras hijas y a mí, como familia.  

Una realidad que no solo vivimos las mujeres migrantes

Ahora bien, aunque es cierto que las mamás migrantes criamos sin red de apoyo, no somos el único perfil de mujeres que lo hacen así.

Es decir, en la actualidad, esta modalidad de crianza también comprende otro tipo de madres. De hecho, viene en aumento durante los últimos años y es más común de lo que se cree.

Por esa razón, me gustaría mencionar aquí otros 5 perfiles de mamás que también crían en estas condiciones:  

Primero, las mamás que viven en ciudades grandes, donde es común que su familia de origen no viva cerca.

Segundo, las mamás que se mudan a una ciudad diferente a aquella donde vive su familia de origen. Si bien no cambian de país, ellas y sus esposos asumen la crianza sin ayuda de sus seres queridos. Yo, por ejemplo, soy hija de un matrimonio que tuvo que criar así por motivos laborales.

Tercero, las mamás que tienen relaciones difíciles con seres queridos (diferencia de valores, conflictos) o no cuenta con ellos por circunstancias relacionadas con una enfermedad, la edad o falta de disponibilidad.

Cuarto, las madres solteras. Aquellas que afrontan la crianza sin esposo y, en ocasiones, lejos de su familia.

Y, por último, las mamás que cuidan a hijos con necesidades especiales.

Los hábitos que te sugiero adquirir a favor de tu bienestar

“Nunca cambiarás tu vida hasta que cambies algo que haces a diario.

El secreto de tu éxito [o de tu bienestar] se encuentra en tu rutina diaria.”

John C. Maxwell

Dicho lo anterior, entremos en materia. Estos son 9 hábitos que tengo y que me han ayudado a alivianar mi carga diaria.

¡Los comparto hoy esperando que aquellas que los lean y los pongan en práctica se vean beneficiadas!

Hábito 1: Leer la Biblia todos los días

Criar sin red de apoyo es duro. No hay descanso y es solitario. Leer la Biblia cada mañana permite encontrar esas palabras de fortaleza necesarias para hacer frente a las adversidades y doblegar las circunstancias difíciles.

Yo recomiendo mucho leerla en orden. Es suficiente con escoger un libro y seguir de ahí en adelante hasta terminar la Biblia. Te dejo aquí algunas ideas:

  • Si quieres leer la biografía del Hombre más increíble que ha pisado la tierra, empieza por el libro de Mateo.
  • Si buscas sabiduría para la vida diaria, empieza leyendo el libro de Proverbios.
  • Si buscas ideas para orar en un momento en donde estás viviendo injusticia y tristeza, empieza leyendo Salmos.
  • Si quieres leer sobre un hombre que perdonó a su familia y no guardó rencor, tras sufrir una gran traición y abandono, empieza por el libro de Génesis.
  • Si quieres conocer la historia de una mujer huérfana, empieza por el libro de Esther.
  • Si quieres conocer una relación saludable entre una suegra y una nuera, empieza por el libro de Ruth.

Ahora bien, probablemente estás pensando “Paola, ¿pero con qué tiempo leo la Biblia? ¡Estoy sobreviviendo!”.

Sé que con niños pequeños encontrar tiempo para leer es difícil. El tiempo es muy escaso y los días están llenos de obligaciones.

Pero, te animo a que busques el momento adecuado en la mañana. Y a que recuerdes que tu crecimiento espiritual no tiene que verse perfecto, sino como un proceso que vaya del no hacer nada a hacer algo cada día.

Por otro lado, si te interesa leer sobre cómo hacer tus devocionales en familia con tu esposo y tus hijos, te recomiendo mucho el capítulo 5 del libro “Habits of the Household: Practicing the Story of God in Everyday Family Rhythms.

Sus devocionales familiares pueden consistir en leer la Biblia juntos por la mañana, en el comedor, antes de desayunar.

Lleva a tus chiquitos a un almacén en donde cada uno pueda escoger un cuaderno bonito para su devocional. En casa, sácales colores y crayolas durante la lectura que hagan tu o tu esposo de la Biblia.

Este tiempo no se va a ver perfecto ni tranquilo. No esperes silencio ni orden durante la lectura. Pero, algo es mejor que nada.

Un hábito (familiar o individual) se construye tras varios días de repetir una misma acción sin desistir.

Hábito 2: Hacer ejercicio (o cualquier actividad física que se disfrute) 3 veces por semana

Nunca he escuchado a una persona arrepentirse de haber empezado a hacer ejercicio.

El sudar intencionalmente haciendo una actividad física que uno disfrute permite liberar estrés. Además, el cuerpo produce las llamadas “hormonas de bienestar” que te permiten mejorar tu estado de ánimo: la dopamina, las endorfinas y la serotonina.

Puedes hacer ejercicio en casa. No tienes que pensar en contratar una niñera a quién dejar a los niños. Yo recomiendo mucho entrenar con Les Mills. En este artículo te explico qué programas son mis favoritos.

Pero, también puedes salir y hacer ejercicio ya sea en un gimnasio o al aire libre. Mejor dicho, solo el cielo es el límite.

Tú, enfócate en ser constante. Haz sin falta tus 3 entrenamientos. Así sea en la noche, después de acostar a dormir a tus hijos

Aprovecho para preguntarte: ¿te interesaría leer un artículo mío sobre el sueño de los bebés o sobre si es mejor entrenar en el día o en la noche? ¡Déjamelo saber en los comentarios o en Instagram!

Hábito 3: Tomar a diario los suplementos que pide tu cuerpo

Si lactas y, además, vives en un país donde hay estaciones, es muy probable que no solo necesites vitaminas para mujeres lactantes. También es probable que necesites suplementarte con vitamina D.

Yo experimenté un cansancio atípico este año. Consulté a mi sage-femme (mi matrona/partera) porque se me hizo muy extraño. Ella me recetó un examen de sangre. Los resultados arrojaron que tenía insuficiencia de vitamina D.

Mi sage-femme luego me explicó que la vitamina D actúa en el cuerpo como una hormona. Es decir, ella impacta tanto el estado físico como el estado emocional de una persona.

Por lo tanto, en países como Francia, en donde hay poco sol durante varios meses, es fundamental estar chequeando los niveles de vitamina D en el cuerpo. De tal manera que, de ser necesario, uno pueda detectar a tiempo si es necesario reforzarla tomando un suplemento.

Hábito 4: Hacer Batch Cooking

Estoy convencida de que la anticipación previene el estrés.

Por esa razón, 1 entrada a la cocina debe preparar más de 1 comida. Tu decides si más de 1 comida al día o más de 1 comida para varios días de la semana.

En YouTube hay muchos videos de personas muy hábiles que llegan a preparar en 2 horas la comida de varios días y para varias personas (familias de 6 personas). Te dejo aquí un ejemplo.

Sin red de apoyo, vale la pena implementar estas estrategias que simplifican la vida y permiten, al mismo tiempo, comer saludable en casa y, por lo tanto, cuidar el bolsillo.

Hábito 5: Congregarse en una iglesia y asistir semanalmente

Rodearse bien es clave si no crías con red de apoyo. Es bueno buscar influencias positivas para nuestros hijos.

El Ministerio de Familias de tu iglesia es un excelente aliado para discipular a tus chiquitos y ayudarte en momentos de dificultad de pareja, por ejemplo.

El congregarte en una iglesia te permite también conocer personas con las que puedas contar en situaciones de emergencia, como el nacimiento de otro hijo o una enfermedad.

Ahora, ¿que si es fácil asistir a un servicio con bebés? No. En definitiva, no lo es. Si tienes bebés, va a ser complicado el poder prestar atención al mensaje. Vas a tener que ocuparte de alimentar a tu bebé, posiblemente de cambiarle el pañal.

Y, siendo honesta, el espacio en donde se reciben a los padres con bebés en las iglesias a veces no tiene el mejor sonido para escuchar el mensaje o no están lo suficientemente en silencio para poder dar toda tu atención a lo que se predica (lo cual es normal).

Sin embargo, te animo a crear el hábito de asistir, ir. Esto, con el tiempo, será la base para después crear el hábito de prestar atención, escuchar. Que después será, con el tiempo, el fundamento para tomar apuntes. Que luego les permitirá, como familia, poner en práctica.

Todo empieza por algo. No desestimes los pequeños comienzos. Cuando menos te des cuenta, tus bebés ya no serán bebés que asisten a la iglesia. Serán adolescentes que ponen en práctica el mensaje que escuchen los domingos.

Agregado a lo anterior, el asistir semanalmente te permite contar con una recarga espiritual y emocional que te ayude a empezar cada semana con fortaleza.

Hábito 6: Acostarse a dormir antes de las 10:00 pm

O, incluso, cerca a la hora de dormir de los hijos si el cuerpo lo está necesitando.

Recordemos que dormir adecuadamente favorece varias funciones vitales, regula el apetito, influye positivamente en el estado de ánimo, previene enfermedades crónicas y te ayuda a ser más productiva.

Hábito 7: Manejo sabio de redes sociales

Tu dieta no es sólo lo que comes de tu plato. Es también el contenido que lees, miras y escuchas. Por eso, es bueno controlar qué entra a tu mente y tu corazón.

  • Elimina la aplicación de Instagram por un tiempo del celular si te encuentras viéndola muy seguido, perdiéndote de lo que pasa a tu alrededor.
  • Deja de seguir cuentas que divulguen contenido que no te anime o que te lleve a quejarte más de tus circunstancias al compararte con los demás.
Hábito 8: Si eres mamá a tiempo completo, habla con tu esposo para que él cuide a los niños durante una mañana

Medio día de descanso ayuda a retomar fuerzas.

No esperes a “quemarte” y, por lo tanto, a “quemar” todo el rededor. En otras palabras, no esperes hasta estallar del cansancio para pedir ayuda.

Hábito 9: Trazarse objetivos que te saquen de la rutina y te desarrollen como mujer en el país en donde seas migrante

La rutina como mamá puede ser desgastante y muy repetitiva. Por eso, ¡métele aventura a la vida!

Sal de tu “zona de confort” diaria trazándote objetivos que te hagan crecer personalmente.

Ejemplo: haz el proceso para obtener el permiso de conducir. En este artículo te comparto mi experiencia sacando mi permiso en Francia.

Ánimo, estamos juntas en esto.💪🏻

Si te interesan estos temas (o quieres hacerme una pregunta), en Instagram comparto contenido que complementa lo que publico en La Vida Desde Aquí. Me encuentras como @paolabordagomez


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