Cómo el entrenamiento de fuerza cambió mi perspectiva sobre las dificultades
Después de dos embarazos (en menos de dos años) descubrí que el entrenamiento de fuerza no solo transformó mi cuerpo, sino también mi forma de ver los desafíos. Una reflexión sobre el carácter y la resiliencia.
“Probablemente me van a funar pero la maternidad solo se disfruta con dinero, red de apoyo, salud mental y tiempo libre”.
Hace unos días vi un post con ese mensaje y me dejó pensando mucho.
No solo porque describe un escenario que no presenta desafíos. Es decir, que no existe (¿quién en la tierra tiene una vida así? Hasta los millonarios tienen luchas de salud mental … u hogares disfuncionales). Sino además porque pierde de vista lo esencial del vivir una maternidad real, imperfecta, con dificultades y problemas: que te hace crecer en carácter. Ser mamá te transforma en una mejor versión a la que eras antes de tener hijos.
Me explico:
Haciendo entrenamiento de fuerza para reconstruir mi cuerpo tras 2 embarazos en menos de 2 años, he aprendido que solo en la medida en que te desafíes con el peso que cargues en tu barra, vas a estresar el músculo y lograr un siguiente nivel de fuerza física.
Y eso es exactamente lo que creo que pasa en la vida.
Si como mujer quieres crecer en carácter, vas a tener que ser sometida a presión, a pruebas, a dificultades, a decisiones difíciles.
Y el sobreponerte a esos periodos de la vida duros te lleva a un nuevo nivel de desarrollo personal, a una mejor versión de ti misma.
La clave está en asumir la perspectiva correcta frente a las dificultades y en vivir la vida intencionalmente:
Una maternidad sin red de apoyo, puede ser la semilla para un libro o para una comunidad de apoyo entre mamás.
Una maternidad sin dinero, puede ser la semilla de un negocio.
Una maternidad sin tiempo libre, puede ser la semilla para crear momentos únicos en familia con tus hijos pequeños (los grandes hacen sus planes con amigos).
Una maternidad sin salud mental, puede ser la semilla para un testimonio de vida que ayude a otras mujeres con las mismas luchas.
Por lo tanto, si bien el ser mamá no va a ser placentero todo el tiempo (porque siempre va a faltar algo), no por eso es un proceso del cual somos víctimas.
Es una oportunidad de transformación y de fortalecimiento de carácter para crear una versión mejorada de la mujer que eras antes de tener hijos.
Si te interesan estos temas (o quieres hacerme una pregunta), en Instagram comparto contenido que complementa lo que publico en La Vida Desde Aquí. Me encuentras como @paolabordagomez
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