Lo que le diría a la mujer embarazada que fui en 2022 – Parte 2
Parte 2: Las claves que marcaron la diferencia (y que puedes aplicar tú también)
Hola, mujeres. 🦋
Me alegra vovler a escribir para compartirles sobre este tema tan especial para mí.
Antes de seguir con esta segunda parte, te invito a leer la primera. 👈🏼☕
En ella doy un contexto que te permitirá entender lo que voy a explicar en este artículo.
También me gustaría recordar algo importante.
Hablar de partos puede tocar heridas profundas. Yo misma viví una experiencia difícil con mi primer parto.
Por eso quiero aclarar nuevamente que este artículo no busca establecer una jerarquía entre formas de nacer, ni sugerir que una experiencia convierte a una mujer en “mejor” o “peor” mamá.
Cada parto tiene circunstancias únicas e irrepetibles. Hay mujeres que se prepararon con cuidado y aun así necesitaron intervenciones médicas que no deseaban.
Hay nacimientos que no ocurren como los habíamos imaginado, y eso no disminuye el valor de la mujer que los vivió.
Lo que quiero compartir en esta oportunidad es otra manera de entender el parto, basada en mi propia experiencia y en lo que aprendí durante mi preparación para mi segundo parto.
No como una fórmula para garantizar un resultado determinado, sino como información que puede acompañar a quienes quieran conocerla antes de tomar sus propias decisiones.
Si pudiera volver a hablar con la mujer embarazada que fui en 2022, estas son las dos cosas que le diría
1. El cuerpo de la mujer tiene la capacidad de dar a luz. Es una de sus funciones. Pero, esta función es dirigida por la parte más primitiva del cerebro y no por el neocórtex. Por lo tanto, hay que soltar el control
Antes de haber dado a luz por primera vez, me habría gustado tener una visión menos traumática sobre el parto.
Cuando imaginaba ese momento, estaba convencida que iba a sentir un dolor insoportable y a sufrir como nunca antes lo había hecho en la vida.
Hoy, después de mi segunda experiencia, puedo decir que no siempre tiene que ser así.
Sí, el parto duele. Pero dolor y sufrimiento no son exactamente lo mismo.
El dolor puede vivirse de una manera diferente cuando una mujer se prepara con anticipación para comprender cómo funciona el nacimiento.
Por eso me habría gustado conocer antes la visión del parto que propone Lucile Gomez en el libro que mencioné en la primera parte, La naissance en BD.
Basándome en ese libro, quiero compartir contigo algunas de las ideas que más transformaron mi manera de entender el nacimiento.
Gomez parte de la base que nuestros cuerpos de mujeres saben parir. Es decir, dar a luz es un proceso normal y natural.
Y no porque algunas seamos mamás y ya hayamos vivido esa experiencia.
Nuestro cuerpo sabe parir por la misma razón que sabe respirar, hacer la digestión, hacer palpitar el corazón o regular la temperatura corporal.
Son funciones que no necesitan ser dirigidas conscientemente por nuestra mente racional.
Aunque sabemos que el embarazo no es una enfermedad, muchas veces entendemos el parto como si sí lo fuera.
Creemos por diferentes razones que dar a luz es un acto patológico.
Es decir, cuando las mujeres nos imaginamos parir a nuestros bebés creemos que debemos hacerlo en una sala de partos de un hospital, con equipo médico sofisticado, luces especiales, suero intravenoso, epidural, dirigidas por las instrucciones de un ginecólogo o de una sage femme que han estudiado muchos años para eso, y la presencia de enfermeras y de un anestesista.
Pero dar a luz, en realidad, no requiere de todo lo anterior. No es un “problema” al que se le debe dar solución, mucho menos una enfermedad.
Y enfocarse únicamente en los riesgos es, lamentablemente, una forma de ignorar que el cuerpo de la mujer, así como gesta un bebe sin recibir instrucciones, también posee la capacidad de darlo a luz.
Y aquí es importante hacer una salvedad.
Hay mujeres que sí necesitan cuidados o intervenciones específicas al presentar, por ejemplo, estados hipertensivos en el embarazo o complicaciones como el parto pretérmino. Pero no son la mayoría. Son una minoría.
Y el punto es que esa aproximación patológica con la que la medicina sí se debe aproximar a este tipo de casos de alto riesgo, ha terminado generalizándose.
Es decir, aplicándose como regla general a los embarazos de mujeres sanas que no requieren esas intervenciones.
Hay otro aspecto que pocas conocemos.
Parir es una función que depende muy poco de nuestra parte pensante y racional.
Durante el trabajo de parto, el protagonismo no lo tiene el neocórtex (la parte del cerebro asociada al razonamiento consciente) sino lo que algunos autores denominan el “cerebro reptiliano”, relacionado con funciones automáticas esenciales para la supervivencia.
Por lo tanto, cuando se da a luz es indispensable soltar el control. En otras palabras, hay que dejarse llevar y permitir que el cuerpo haga aquello para lo que fue diseñado.
2. Ayuda a tu cuerpo a no sufrir. Para eso es fundamental crear una “caja de herramientas”. Ella te ayudará a producir las 2 hormonas que tu cuerpo necesita para manejar el dolor de las contracciones y expulsar a tu bebé
Es fundamental retener que el cuerpo necesita asistencia para producir 2 hormonas que le ayudarán a (1) generar las contracciones y a (2) bloquear la sensación de dolor que éstas producen durante el trabajo de parto.
La primera es la oxitocina y la segunda es la endorfina.
Favorecer la producción de ambas depende, en buena medida, de las condiciones en las que la mujer vive su trabajo de parto.
De acuerdo con esta visión del nacimiento, existen 6 condiciones que favorecen ese proceso:
1. No tener sed: tu cuerpo no funciona bien si no estas hidratada.
2. No tener hambre: tu cuerpo no funciona bien si no tiene los niveles suficientes de glucosa en la sangre.
3. No tener frío: tu cuerpo no va a estar relajado si no tienes suficiente calor corporal. Al contrario, tu corazón tiende a latir más rápido si tienes frío.
4. Privacidad: dar a luz en un lugar con luz tenue permite la producción de la melatonina en el cuerpo. Esta hormona permite con más facilidad la producción de oxitocina.
5. Movimiento: como el parto es una función no racional, conviene seguir los movimientos que el propio cuerpo va pidiendo.
6. Seguridad afectiva: al momento del parto, es necesario que las mujeres nos sintamos en total confianza y no juzgadas por cosas como, por ejemplo, nuestra apariencia o nuestra forma de actuar durante las contracciones.
En un ambiente hospitalario, lastimosamente, estas 6 condiciones no siempre pueden generarse ni asegurarse de principio a fin.
De hecho, el ambiente genera todo lo contrario. Por lo tanto, no te sorprendas si el parto no fluye bajo esas circunstancias.
Por ejemplo, si optas por recibir la epidural, no podrás comer nada, tu movilidad estará muy reducida, y no estarás respondiendo a lo que te esté pidiendo tu cuerpo (tu “cerebro reptiliano” estará totalmente ignorado).
Además, no tendrás intimidad porque el personal médico (personas totalmente desconocidas) entrará de manera constante a la habitación sin avisar.
Salvo si se trata de un lugar en donde el equipo médico y las salas de parto sí estén diseñadas para que la mujer pueda dar a luz respetando su ritmo, como la maternidad que yo escogí para mi segundo parto (aunque no la necesité porque terminé pariendo en casa de manera espontánea).
Aún así, incluso en esos lugares, las salas de ese estilo son pocas y hay una presión de parte del equipo médico para que uno las libere después de cierto tiempo. Los recursos en los hospitales son limitados.
Mi “caja de herramientas”
¿Recuerdas que te hablé en la primera parte de una “caja de herramientas” que fui creando con mi esposo durante las últimas semanas del embarazo?
Consistía en reunir todo aquello que me producía calma y bienestar para recurrir a ello tanto antes del parto como durante las contracciones.
Estas fueron algunas de las herramientas que mejor funcionaron para mí:
- Un cinturón lumbar térmico: me ayudó mucho durante las primeras contracciones del trabajo de parto. Gracias al calor, pude manejarlas tranquilamente en la cama.
- Un baño caliente en la tina: esta fue mi mejor “herramienta” (¡cinco estrellas!). mientras buscaba aliviar el dolor en el agua caliente, terminé dando a luz allí mismo a mi hija.
- Aceite de lavanda: lo aplicaba en las muñecas y detrás del lóbulo de mis orejas. Me transmitía calma.
- Afirmaciones positivas: escribí una lista corta para que mi esposo me las dijera el día del parto. Fue algo breve pero poderoso para mí. Él me las decía cuando estaba viviendo las contracciones. Ejemplo: “Lo vas a lograr”, “Estás preparada para este momento”.
- Una playlist en YouTube: reuní la música que más tranquilidad me producía en ese momento de mi vida y la escuché tanto durante las últimas semanas del embarazo como el día del parto. La puse pública y puedes consultarla aquí.
- En esa playlist también incluí 3 videos ASMR increíbles que me ayudaron muchísimo. El de Daily bread y de Dust and Grace fueron mis favoritos porque sus creadoras los hicieron pensando en ayudar a mujeres embarazadas. Estos dos videos también los reproduje muchas veces cuando me daba el insomnio habitual durante el embarazo. Fue mi forma de dominar la ansiedad que produce el irse acercando a la fecha prevista de parto. ¡Te los recomiendo!
Conclusión
Si hoy pudiera volver a encontrarme con la mujer que fui en 2022, no le diría que buscara un parto perfecto. Tampoco le prometería que, con suficiente preparación, todo saldría exactamente como lo había imaginado.
Lo que sí le diría es que conociera mejor su cuerpo antes de vivir esa experiencia.
Le diría que el parto no es únicamente un acto médico, sino también un proceso fisiológico. Que entender cómo funciona le permitiría participar de manera más consciente en las decisiones que tendría que tomar, distinguir cuándo una intervención médica es necesaria y cuándo no, y vivir el nacimiento de su bebé con menos miedo y más confianza.
Esa información cambió por completo mi manera de prepararme para mi segundo parto. No porque me garantizara un determinado desenlace, sino porque transformó la forma en que entendía el nacimiento.
Por eso quise escribir este artículo. Porque ojalá más mujeres pudieran conocer otra manera de entender el parto antes de que llegue el momento de tomar decisiones. 🦋
🦩🌸 Si tienes una amiga a la cual le podría ser útil este artículo porque está embarazada, o algún día espera tener hijos, o simplemente le interesa este tema, te invito a compartirle la primera y esta segunda parte de mi historia.🦩🌸
🌿Me encuentras en Instagram como @paolabordagomez
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