El 5% que me tocó vivir: de una bebé en posición podálica a un parto fisiológico que solo Dios pudo darme
Mi bebé estaba en posición podálica y faltaban un poco más de 20 días para el parto. Te cuento qué hice, cómo se dio la vuelta y cómo terminé viviendo un parto fisiológico inesperado.
Hola, mujeres. 🦋
Hace unos días mi esposo me dijo: “tenemos que hacer un video tuyo saltando con las niñas a la piscina”.
Yo no supe hasta ese momento que en realidad yo también quería inmortalizar ese recuerdo de la infancia de mis hijas.
De las múltiples veces que nos hemos metido a la piscina durante este verano, hasta ese día, me enfoqué en vivir el momento.
Es decir, en dar un tiempo de calidad a mi hija mayor haciendo lo que más le gusta: tirarnos juntas a la piscina tomadas de la mano, y diciéndonos la una a la otra “¡Mejores amigas… por la eternidad!”.
Después de varias veces de hacer nuestro icónico salto, mi hija menor me hizo saber que no se quería quedar por fuera del plan.
Así que ya llevábamos varias idas a la piscina divirtiéndonos de esta forma las tres. 👶🏻🥳👧🏻👙☀️
Entonces, cuando ese día mi esposo me explicó lo felices que se veían mis hijas al saltar conmigo hacia la piscina, de inmediato agradecí su iniciativa de grabarnos.
Después, cuando vi el video de nosotras tres saltando al agua, recordé mucho la sensación de incertidumbre que sentí estando embarazada de cada una de ellas.
Pues varias veces me pegunté: ¿lograré dar a luz de manera natural?, ¿tendrán que hacerme cesárea?, ¿cómo se dará mi parto?, ¿si podré hacerlo?, ¿sufriré de depresión posparto?, ¿cómo cambiará mi cuerpo después de mi embarazo?, ¿podré volver a correr?
El embarazo de mi segunda hija, en especial, fue de principio a fin como un salto al vacío.
Es decir, estuvo lleno de esa sensación de incertidumbre.
Ella fue una bebé que estuvo en mi vientre en posición podálica o, como lo conocemos de forma más sencilla, que “venía sentada”.
Esa situación puso en riesgo durante mucho tiempo mi proyecto de dar a luz de manera fisiológica, tras haber vivido una primera experiencia de parto muy difícil.
Sin embargo, faltando solo 20 días para dar a luz, Dios permitió que mi hija se volteara cabeza abajo sola, sin ninguna intervención médica (más abajo hablaré sobre la versión cefálica externa, “VCE”).
También es una anécdota personal maravillosa, porque su nacimiento se dio de manera espontánea en la tina de mi apartamento, sin asistencia médica, y de la forma más respetada que habría podido haber imaginado (les cuento los detalles de este milagro más adelante en este artículo).
Por esa razón, en esta oportunidad quiero compartirles qué hice yo, estando embarazada, para ayudar a mi hija a voltearse cabeza abajo antes del parto.
En el transcurso de mi relato tendré en cuenta el libro de Suzanne Bruneau, titulado en francés “La naissance physiologique. Un voyage puissant” (en español, “El parto fisiológico. Un viaje poderoso”), que me parece muy apropiado para entender aspectos relacionados con el parto fisiológico y el embarazo de un bebé que venga sentado.
Por último, quisiera destacar que la información que les comparto en este artículo está basada en mi experiencia personal.
Y que las posiciones y el movimiento que les recomendaré no son, lastimosamente, una garantía para obtener un resultado en específico.
Viví lo que solo le pasa al 5% de las mujeres embarazadas
Tras haber vivido un rasgado de tercer grado durante mi primer parto (como les compartí en este otro artículo) mi esposo y yo fuimos muy intencionales en investigar qué otra forma de dar a luz existía aparte de la común de llegar a un hospital y que me pusieran una epidural.
Fue en ese proceso de buscar opciones que descubrimos que, en Francia, algunas maternidades (hospitales) están abiertas a la idea de acompañar mujeres con proyectos de parto fisiológicos.
Es decir, partos en donde se prima la función natural que tiene el cuerpo de la mujer de parir un bebé, sin intervención médica como la epidural.
Y aquí me gustaría mencionar el libro de Suzanne Bruneau para abordar unas preguntas que yo (al igual que probablemente tú en este momento 😉) me plantee al escuchar sobre este tipo de parto:
- ¿Es el parto fisiológico un retroceso?
- ¿Optar por un parto fisiológico es despreciar algo tan maravilloso y útil para la humanidad como la medicina?
Bruneau respondió esta pregunta de una manera que a mí me gustó mucho. Ella sostiene que el parto fisiológico es lo opuesto a un retroceso. Es más bien un retorno al proceso natural del nacimiento.
“Con el paso de los años, el parto se ha medicalizado cada vez más en muchas culturas, lo que ha llevado a intervenciones frecuentes, incluso en partos que no requieren atención médica de emergencia.
(…)
El parto fisiológico refleja el deseo de volver a prácticas que respeten el ritmo natural del nacimiento y la fisiología de la mujer embarazada. Esto significa adoptar un enfoque equilibrado que promueva la autonomía de la mujer y se centre en las intervenciones necesarias.”
Bruneau, 2024, p. 11-13.
Como yo quería evitar a toda costa una segunda experiencia de parto difícil, empecé a estar segura de querer hacer las cosas diferente.
Eso me condujo a adoptar un proyecto de parto en el que no se me forzara a nada que provocase un rasgado al momento del nacimiento de mi segunda bebé.
Fue a partir de ese momento que me comencé a informar sobre cómo ayudar a mi cuerpo a producir las hormonas necesarias para generar las contracciones, y manejar el dolor que ellas producen.
Sin embargo, mi proyecto de parto fisiológico estuvo en riesgo durante mucho tiempo, porque desde muy temprano durante mi segundo embarazo me informaron que mi hija no venía acomodada como la mayoría de los bebés.
Les confieso que apenas escuché eso me llené de ansiedad. El desenlace que me parecía más probable para mi embarazo era una cesárea.
También me sentía sola, pues de las mujeres que conocía que ya habían tenido hijos, ninguna había vivido esta situación.
Viendo hacia atrás esa ansiedad y esa soledad que sentí eran legítimas.
Pues, leyendo después sobre este tema, descubrí que los bebés que vienen de nalgas representan un número pequeño de casos, aproximadamente el 5% (Bruneau, 2024, p. 112).
Los dos aprendizajes que esta experiencia me dejó
El primer aprendizaje que puedo compartirles que me dejó mi segundo embarazo es que la oración es eficaz.
Tan pronto como nos dijeron que nuestra hija venía de nalgas, todas las mañanas orábamos a Dios con mi esposo para que mi niña se volteara.
Todas las mañanas orábamos a Dios para que yo no tuviese una experiencia de parto difícil.
Todas las mañanas orábamos a Dios para que pudiese dar a luz de manera natural, sin cesárea.
Y, faltando 20 días para el nacimiento de mi segunda hija, pasó.
Dios hizo lo que en un momento llegamos a creer que era imposible.
Durante la última ecografía, la ginecóloga me informó que mi bebé se había volteado, que no había necesidad de hacer la maniobra llamada versión cefálica externa (de ella te hablaré más adelante) para girarla y que, si yo todavía lo quería, podía intentar dar a luz de manera fisiológica.
Les confieso que en ese momento mis ojos se llenaron de lágrimas. 2 días después de esa cita cumplí 32 años. Entonces vi ese milagro como un regalo del cielo para mí.
Por otro lado, algo que también me emocionó mucho fue escuchar a la ginecóloga preguntarme cómo lo había hecho.
En ese momento le compartí los ejercicios (pueden verlos más abajo) que hice con un nivel de constancia que nunca antes había tenido.
Porque la presión de sentir que tenía que dar todo de mi parte para voltear a mi bebé y, después, descansar en la voluntad de Dios, me impulsó mucho.
Y este es el segundo aprendizaje que también quiero compartirles.
Mi segundo embarazo me enseñó que la preparación para el parto fue mi responsabilidad, pero el resultado estuvo siempre en manos de Dios.
Pero, en este punto quisiera destacar el gran apoyo que fue mi esposo durante este proceso.
Sin su motivación y acompañamiento, no hubiese logrado ser constante en los días en donde más esfuerzo me implicó hacer los ejercicios al final del día, u orar cuando me sentí sin esperanza. Gracias, amor mío. 😍
¿Cómo nació mi segunda bebé?
Dios me permitió vivir el proyecto de parto fisiológico que elegí.
Si bien no se dio en el hospital al que me había inscrito para dar a luz, le doy gracias porque no pasó allá. Ocurrió en un mejor lugar, mi hogar.
Fifi llegó al mundo de manera espectacular. Nació en la madrugada, de manera inesperada.
Fue parida en el agua, dentro de nuestra bañera, en medio de música y a la luz de las velas.
Solo transcurrieron 3 horas y 30 minutos entre las primeras contracciones de trabajo de parto y su primer llanto.
Nuestra hija fue recibida por las manos de su papá, inmediatamente puesta en mi pecho, y presentada a los pocos minutos a su hermana mayor.
Doy todo el crédito a Dios por todo lo que pasó. No di a luz con matrona, ginecólogo ni partera, sino con la sola asistencia de mi esposo.
Mi muñeca y yo fuimos protegidas y cuidadas por el Señor. Ni ella ni yo tuvimos complicaciones de salud.
Fifi y yo fuimos posteriormente atendidas por el equipo de bomberos y paramédicos que llegaron 10 minutos después de una rápida llamada que mi esposo hizo a Emergencias.
Este nacimiento ha sido una de las experiencias más espectaculares de mi vida. Sanó profundamente mi corazón.
Gracias, Papá Dios. 🙌🏼🩵
Las posiciones y el movimiento que te recomiendo para girar a tu bebé si “viene sentado”
Si quieres ayudar a tu bebé a voltearse cabeza abajo, te recomiendo consultar este video. Me pareció el mejor que encontré.
Vale la pena reiterar que esto no garantiza el resultado que buscas. Pero tú haz tu parte y déjale el resultado a Dios.
Dedícate a esta tarea desde antes de la semana 36.
Es más, te recomiendo empezar tan pronto como te informen que tu bebé viene de nalgas.
Posición 1: la inversión frontal
La posición de inversión frontal (en el video, “forward leaning inversión”) la hice 3 veces antes de cada comida. Es decir, 9 veces al día.
Gina, la creadora del video, recomienda hacerla de 7 a 14 veces al día, inhalando 3 veces de forma pausada.
Sin embargo, debo confesar que como no me sentía mareada al hacer esta posición, yo decidí varias veces quedarme unos segundos manteniéndola, mientras respiraba normalmente.
También debo agregar que la hice en la sala, para ayudarme con el sofá. Es importante tener una base segura porque puedes pegarte fuerte en la cabeza contra el piso.

Captura de imagen, video de MamasteFit. “Get Baby Head Down: Exercises to Do for Breech!”
Posición 2: la inclinación pélvica
La segunda posición es la inclinación pélvica (en el video, “breech tilt”).
Esta posición fue mi favorita. Yo la hice todas las noches durante casi 1 hora, antes de dormir.
No hay necesidad de tener equipo de gimnasio para hacerla. Yo la hice en la cama. Puse varias almohadas debajo de mi cola y otras varias debajo de las rodillas. Procuré que mis rodillas quedaran más altas que mi pelvis.
Durante ese tiempo puedes escuchar afirmaciones positivas para prepararte mentalmente para el parto. Yo escuchaba mucho los videos ASMR de esta playlist que te compartí en este artículo mientras que hacía la posición.

Captura de imagen, video de MamasteFit. “Get Baby Head Down: Exercises to Do for Breech!”
El movimiento “belly sifting”
Mi tercera recomendación para voltear a tu bebé no es una posición. Es un movimiento que te recomiendo hacer también para aliviar el dolor de espalda de las últimas semanas de embarazo.
Éste consiste en mover suavemente el abdomen (en el video, “belly sifting”) con una bufanda o una sábana de cama.
No necesitas una tela especial de rebozo.
Te recomiendo invitar a tu esposo a participar del movimiento, pues éste puede ser también muy útil para manejar las contracciones durante el trabajo de parto.

Captura de imagen, video de MamasteFit. “Get Baby Head Down: Exercises to Do for Breech!”
¿Qué se puede hacer si tu bebé sigue “sentado” después de las 36 semanas de embarazo? La VCE
Una solución que me plantearon en el hospital en donde iba a dar a luz fue la maniobra médica versión cefálica externa (VCE). En este video puedes ver cómo la hacen.
Esta técnica puede llegar a ser efectiva hasta en un 50% de los casos.
Conlleva riesgos como la disminución de la frecuencia cardiaca del bebé, sangrado vaginal, rompimiento de la bolsa de líquido amniótico e inicio del trabajo de parto.
Pero también conlleva la ventaja de evitar hacer una cesárea.
En Francia, la maternidad de Nanterre la propone y la lleva a cabo.
En Colombia, según lo que encontré, el Hospital Méderi en Bogotá también la realiza, aunque te recomiendo confirmarlo directamente.
🤰🏻 Cuéntame en los comentarios :
- ¿Te has sometido a la versión cefálica externa? ¿En dónde? Tu experiencia puede ayudar a otras mujeres que lean este artículo.
- ¿Estás embarazada de un bebé que “viene sentado”?
- ¿Encontraste interesante esta información?
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